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Otros títulos de la colecciónÁncora y DelfínEl mapa de los afectosAna MerinoPremio Nadal de Novela 2020El chico de las bobinasPere CervantesLas brujasCelso CastroSeguiré tus pasosCare SantosLa sexta trampaJ. D. BarkerEn la sombraJordi NopcaEl reino vacíoKira Jane BuxtonEl mal de CorciraLorenzo SilvaUn asiduo a los puestos de libros de segundamano encuentra trece libretas en el mercadode Sant Antoni. Son los diarios de unbarcelonés anónimo que desde finales de ladécada de los sesenta y durante quince añosdejó constancia por escrito de su día a día.El comprador se da cuenta enseguida de quelos cuadernos recogen toda una vida y sepropone reconstruirla, un reto mayúsculo,pues solo tiene notas fugaces que indican sisu dueño fue al trabajo ese día, al Liceo o deexcursión y si llegó a casa antes de las cincoo después; de vez en cuando, apuntes deviajes por Europa, billetes de tranvía yentradas a cines de sesión continua.Porque ¿de qué se componen nuestras vidas?La respuesta reside en esta novela, con laque nos sumergimos en una aventurafascinante, la búsqueda de la persona que seesconde detrás: Hilari, un personajeordinario con una vida extraordinaria quecon sus diarios lanzó al mar un mensaje enuna botella. Este libro, que es a la vez unhomenaje al género del dietario y unareflexión sobre los mecanismos de la ficción,revive la emoción de encontrarla ydestaparla.Albert Forns Canal Antes de las cinco en casaSELLOCOLECCIÓNAlbert FornsCanal Antes de lascinco en casaFORMATO13,3 x 23Rústica con solapasSERVICIOxxPRUEBA DIGITALVALIDA COMO PRUEBA DE COLOREXCEPTO TINTAS DIRECTAS, STAMPINGS, ETC.DISEÑO17/7 sabrinaEDICIÓNAlbert Forns Canal (Granollers, 1982)es periodista y escritor. En 2012 ganóel premio Documenta de narrativa ajóvenes escritores con Albert Serra(la novel·la, no el cineasta) y en 2016,el premio Llibres Anagrama conJambalaya. Antes de las cinco en casaes su tercera novela y ha merecido elpremio BBVA Sant Joan en TIFÍCADOEl bosque de los cuatro vientosMaría OruñaSíguenos mEdiciones DestinoÁncora y Delfín4/0Estucado brillo doble caraBrilloUVI-RELIEVE-BAJORRELIEVE-STAMPING-FORRO TAPA-GUARDAS-PVP 20,50 102637781510Áncora y Delfín9788423 358014Diseño de la cubierta: Planeta Arte & DiseñoFotografía de la cubierta: Josep Postius Saura / AFBFotografía del autor: Gemma RuizINSTRUCCIONES ESPECIALESC Antes de las cinco en casa.indd 118 mm17/7/20 15:18

Antesde lascincoen casaAlbertFornsCanalTraducción de Concha Cardeñoso Sáenzde MieraEdiciones DestinoColección Áncora y DelfínVolumen 1510Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 528/7/20 16:21

Título original en catalán: Abans de les cinc som a casa Albert Forns Canal, 2020Por mediación de MB Agencia Literaria, S. L. Editorial Planeta, S. A. (2020)Ediciones Destino es un sello de Editorial Planeta, S. A.Diagonal, 662-664. 08034 Barcelonawww.edestino.eswww.planetadelibros.com Edicions 62, S. A., 2020 de la traducción: Manuel Pérez Subirana, 2020Esta obra ha contado con el apoyo de las Becas de EscrituraMontserrat Roig del programa Barcelona Ciudad de la Literaturadel Ayuntamiento de Barcelona, y con una ayuda para la búsqueda dela Central European University Foundation de Budapest.Primera edición: septiembre de 2020ISBN: 978-84-233-5801-4Depósito legal: B. 11.065-2020Preimpresión: Pleca Digital, S. L.Impreso por CPI (Barcelona)Impreso en España - Printed in SpainEl papel utilizado para la impresión de este libro está calificado comopapel ecológico y procede de bosques gestionados de manera sostenible.No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporacióna un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquiermedio, sea éste electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otrosmétodos, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracción de losderechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedadintelectual (Art. 270 y siguientes del Código Penal).Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesitafotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. Puede contactar conCEDRO a través de la web www.conlicencia.com o por teléfono en el91 702 19 70 / 93 272 04 47.Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 628/7/20 16:21

1El 21 de junio de 2015 compré una vida.Era domingo, y como la mayoría de los domingospaseaba por el mercado de Sant Antoni, curioseandoentre libros de segunda mano, cuando en uno de lospuestos vi una pila de libretas unidas con una goma.Y mira que al lado había primeras ediciones de clásicos inencontrables, y un poco más allá unos cuantospanfletos de la Segunda República, y al fondo asomaba la cabeza una fantástica colección de manualesde excursionismo, pero yo me fui a fijar en las libretas, el patito más feo del tenderete.La de encima de todo solo tenía una etiqueta en lacubierta en la que ponía «Diario 1970-1971». La liberé de la goma elástica y comencé a hojearla. Estabaescrita toda a mano, llena desde la primera páginahasta la última, en catalán normativo, con una letraclara y fácil de entender. Cientos de anotaciones, delas anotaciones de alguien, a saber quién. En aquelprimer vistazo vi viajes por Europa y descripcionesdel día a día de la Barcelona de la época. Y había más:«1969-1970», decía el segundo cuaderno, «Diariodel 1 de enero al 7 de junio de 1979», ponía en el ter11Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1128/7/20 16:21

cero, y así hasta trece. Trece libretas. Los diarios personales de alguien, vendidos de cualquier manera.—Jefe, ¿qué son estas libretas?—Son los diarios de uno de la Telefónica —medijo el librero, un tipo enjuto y con barba—. El hombre anotaba lo que hacía cada día.—¿Y de qué años estamos hablando?—Creo que acaban en 1980, son unos quinceaños.—¿Cuánto pide por ellos?—Trescientos euros.—¡Vaya! ¡No está mal!El corazón me iba a mil por hora, porque trescientos euros no era ninguna ganga para un chupatintas precario como yo, pero aquello era un descubrimiento único. Mira que hace años que voy porallí, y nunca había visto unos diarios. Y mejor aún,los diarios de media vida. a la venta. ¿Quién vendealgo así? Me entretuve un rato más, hojeándolos bajola burlona mirada del librero, que me observaba conlos ojos del pescador que sabe que el pez ha mordidoel anzuelo y ya solo ha de tener paciencia. Críticascinematográficas, esmeradas descripciones de iglesias. En una entrada hablaba de una tal Grazia, másadelante de una Angelina. Cuando está en Ginebraapunta que piden una «fondue desmesurada: no podemos acabárnosla» y lo que le cuesta en francossuizos. Un día va al dentista por una muela que «meestá fastidiando», al día siguiente compra óperas enDiscos Castelló y un poco más adelante anota el saldo de media docena de cuentas de ahorro. Tickets detodo tipo pegados entre los textos, aquí un billete del12Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1228/7/20 16:21

tranvía de Düsseldorf, allí la entrada de los museosdel Vaticano. Las páginas estaban numeradas, y laprimera libreta tenía doscientas. Eso quería decirque todos los cuadernos debían de ser unas dos milpáginas. Hay material a saco, recuerdo haber pensado, una infinidad de escenas. También me imaginélos miles de horas que debía de haber empleadoaquel telefonista para escribirlas. Solo por eso ya valían los euros que me pedían. Finalmente, con ungran esfuerzo, volví a dejar las libretas donde estaban. «Me lo tengo que pensar», le dije al librero, y élasintió con la cabeza socarronamente mientras volvía a aprisionarlas con la goma elástica.Me alejé unos metros del mercado, necesitabaaire y distancia. Primero me felicité, muy bien, chaval, por una vez no has cedido a la compra compulsiva, pero enseguida llegó la angustia: vendrá alguieny me las birlará. Llamé a Emma, que aquel día trabajaba, y le conté el descubrimiento. De aquella llamada telefónica solo recuerdo que le decía «es unavida por escrito», y que todo el rato repetía «pero esdemasiado dinero». ¿El veredicto? Que no me lopensara tanto y lo hiciera, justo lo que necesitaba oír.Fui a sacar dinero del cajero y a la vuelta hice un último intento.—Mire, que al final creo que me llevo las libretas.Pero ¿verdad que me arreglará un poco el precio?Dejémoslo en doscientos euros, ni para ti ni para mí.—No puedo, ya has visto que se trata de una pieza única. Son trescientos euros, no lo puedo rebajarmás —dijo el librero de la barba, manteniéndosefirme.13Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1328/7/20 16:21

La negociación se había terminado, pero aun asíejecuté los últimos pasos de la danza, fingiendo queme lo pensaba unos segundos más. Durante el regateo me había fijado en un título que había hojeado lasemana anterior, La klàxon i el camí de Carles Sindreu, vecino del Vallès como yo, y se me ocurrió unaidea desesperada.—Venga, pues lo dejamos en trescientos eurospero me regala el Sindreu.El hombre refunfuñó, pero finalmente soltó un«de acuerdo», y a mí me quedó una sensación devictoria agridulce: me llevaba las libretas, que era loque quería, pero a cambio de una pasta considerable.Y desembolsaba hasta el último céntimo, sin unatriste rebaja, cosa que decía más bien poco de mi capacidad negociadora. ¿Y el Sindreu? El Sindreu tenía muy buena pinta, pero al lado de las libretas eraun plato de segunda.Aquel domingo 21 de junio de 2015 no solo compréquince años del día a día de un barcelonés anónimo.Con las trece libretas también compraba al protagonista de este libro.Visto en perspectiva, trescientos euros por unavida no está nada mal.14Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1428/7/20 16:21

2Evidentemente, la tarde de aquel domingo la paséenfrascado en los diarios. Tenía un montón de preguntas: ¿quién era aquel trabajador de la Telefónica?¿Un ingeniero? ¿Un operario de centralita? ¿Todavía estaba vivo? ¿De dónde le venía la obsesión porescribir? ¿Y cómo era posible que sus cuadernos, unade sus posesiones más personales, hubiesen llegadohasta mí?Una vez ordenadas cronológicamente, la anotación inaugural de la primera libreta, de una sola línea y escrita en bolígrafo azul, ya me resolvió algunas dudas:Jueves 1 de septiembre de 1966 – Hoy hace 37 años(1-9-29) que ingresé en la CTNE.Aquel día no escribió nada más, y, lo reconozco,un inicio tan anticlimático resultaba poco halagüeño. Pero, a base de darle vueltas, conseguí sonsacarmucha información de aquella frase sin sustancia.Para empezar, confirmé que la CTNE era la Compañía Telefónica Nacional de España, y eso ligaba15Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1528/7/20 16:21

con lo de que «son los diarios de uno de la Telefónica», que había dicho el de la barba. En la cubierta deaquella primera libreta incluso figuraba estampadoel antiguo logotipo de la compañía.De aquel principio deduje dos cosas más. La primera es que treinta y siete años en la misma empresa son una eternidad, algo insólito hoy en día. Probablemente entró allí siendo muy joven, así que enaquel 1966 ya debía de estar cerca de la jubilación.Y si en 1929 tenía veintipocos, supuse que el diaristatelefonista no había nacido mucho más allá de 1900,por lo que podía poner la mano en el fuego por queya estaba muerto: si todavía estuviera coleando, tendría unos ciento veinte años y aparecería en el libroGuinness de los récords, al lado de aquel supercentenario de Migjorn.También me intrigaba el catalán tan normativoque utilizaba al escribir. Durante la tarde de aquellaprimera toma de contacto con las libretas detecté algunos fallos, como un ting entrañable, y después untroç y un ventatja, mientras hojeaba caóticamente loscuadernos. Pero, aparte de eso, el misterioso escribiente utilizaba una lengua del todo fiel a PompeuFabra, algo nada habitual a mediados de los añossesenta. Mis abuelos debieron de nacer un poco mástarde que él y ni de lejos aprendieron a escribir encatalán: hasta que se murió, mi abuela llenaba la listade la compra de sanaories y mansanes, escritas tal cual.¿Cómo podía ser que este tipo de la Telefónica tuviese tanto dominio de una lengua perseguida?16Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1628/7/20 16:21

En las anotaciones de la segunda libreta aparecíatodo el rato la tal Grazia:Sábado 18 de enero de 1969 – Con Grazia. Día claroy frío. Subimos al Tibidabo desde el Valle Hebrón.Una vez arriba, saco fotos del Sagrado Corazón. Comemos en el Marisa (160 pts.) y bajamos por Vallvidrera. Antes de las cinco en casa.Y también era omnipresente en otras libretas,como la tercera, la cuarta o la quinta. Hacen recadospor Barcelona, viajan por Europa, a Basilea, Luxemburgo y Bonn. Penurias para encontrar habitación,un pequeño e inesperado dolor en el corazón en Milán y, más tarde, la visita a un cardiólogo de urgencias. ¿Era su mujer, esta Grazia con zeta?Y él, ¿cómo se llamaba? Aquel primer día me fueimposible averiguar sus apellidos, pero su nombre depila apareció enseguida. En la portada de la séptimalibreta ponía «Diario Ilario», lo cual me trajo de cabeza durante un buen rato: ¿Ilario? ¿ILARIO? ¿Enserio? ¿De verdad que este virtuoso del idioma catalán se llamaba Ilario, y no Hilari o Hilario? No loveía claro. Para empezar, aquel «Diario Ilario» de lacubierta no estaba escrito con el mismo tipo de letraque los cientos de páginas del interior de los cuadernos. ¿Y por qué «Diario» en castellano, cuando aquellas libretas respiraban catalanidad en cada punto ycada coma?No paré hasta confirmar que se llamaba Hilari,17Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1728/7/20 16:21

cosa que descubrí no en una página en concreto, sinoen un dibujo infantil que se deslizó de entre los cuadernos. Aparecían diversos personajes identificadoscon una letra irregular, precaligráfica: dos niñas, Verónica y Natalia; un padre; una madre, y despuésnuestro Hilari.Por la noche, cuando Emma volvió del trabajo, leenseñé los diarios y enseguida le entusiasmaron tanto como a mí. Leímos algunos fragmentos en paralelo, deteniéndonos para comentar en voz alta lo queíbamos descubriendo. Hilari tenía salidas buenas,pero todas aquellas escenas cazadas al vuelo eranpequeños trazos de una gran rutina y no las respuestas en mayúsculas que yo necesitaba encontrar. Y esque, si durante la mañana había experimentado elembrujo de las trece libretas, por la tarde constaté suimpenetrabilidad.Supongo que esperaba un texto que se desplegaraante mí como una autobiografía, con el escritor presentando sus credenciales, con introducción, nudo ydesenlace, como un folletín por entregas, quizá in18Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1828/7/20 16:21

cluso con un dramatis personae. Pero no hay nada máselusivo que unos diarios personales, que comienzanin medias res y sin ningún bosquejo en la solapa. Porque el autor los escribe para consumo propio, y él yase conoce lo bastante: sabe cómo se llama y dóndetrabaja, no necesita anotarlo. Por no tener, las trecelibretas no tenían ni siquiera aquella primera páginade las Moleskine en la que se dice:«En caso de pérdida, devolver esta libreta aSe le recompensará con ».Seguramente, para el tal Hilari era normal ir algrano y saltarse las obviedades, pero para un lectoraccidental como yo aquella falta de contexto resultaba nefasta, ya que me obligaba a navegar por los diarios sin balizas para agarrarme. Cuando el hombreescribe cinco días cada semana «Trabajo normal»,por ejemplo, ¿a qué trabajo se refiere? ¿Dónde ibay qué horario tenía?Curiosamente, todos estos datos personales que seahorraba mi diarista son la información que se nospide desde el minuto cero en las redes sociales, quealgunos profetas tecnológicos bautizaron —precipitadamente— como «los diarios del siglo xxi». Cuando te apuntas a una plataforma de estas, Facebook, porejemplo, lo primero que te preguntan es tu nombre, tumail y tu fecha de nacimiento, y antes de colgar elprimer buenos días ya te han pedido una fotografía enla que salgas sonriendo y que especifiques dónde vives,en qué trabajas y si estás soltero o casado. Enseguidanecesitarán que les des tu dirección y tu número de19Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 1928/7/20 16:21

teléfono —para confirmar que la cuenta es tuya, esdecir, que tú eres tú, que nunca se sabe—, y, ya puestos,antes del primer bostezo se habrán enterado de cuálesson tus películas y tus grupos de música preferidos.Cuando creó su monstruo, Mark Zuckerberg teníamuy claro que el invento no iba de encontrar al nuevoTolstói, sino de conectar, por lo que concibió la páginacomo una gigantesca guía telefónica, un catálogorelacional mundial con los nombres y los detalles a lavista para que amigos y conocidos pudieran localizarsemutuamente. En los diarios de Hilari, en cambio, todaesta información básica no existía, y aquel primerdomingo comprendí que, o bien me sumergía porcompleto en las libretas y comenzaba una revisiónexhaustiva, o no habría manera de dibujar el retratorobot del personaje.Existía otra opción, claro: abandonar el proyectoy enterrar las trece libretas en la biblioteca, al ladodel Sindreu y de tantos otros libros que un día tuve laimperiosa necesidad de comprar pero que nunca leeré. Pero los trescientos eurazos me obligaban a esforzarme un poco más. Y que yo fuese un juntaletras sintrabajo fijo tenía al menos una cosa buena: disponíade todo el tiempo del mundo para zambullirme enaquel mar de libretas.Aquella noche, Emma y yo hicimos nuestras apuestas sobre la enigmática Grazia. Ella sostenía que vivían juntos, pero yo había hallado algunos indicioscontradictorios en mi primera inspección del material. En la quinta libreta, por ejemplo, durante un20Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 2028/7/20 16:21

viaje a Roma, pedían una habitación con dos camasseparadas. Y en la Navidad de 1974, en la libreta sexta, Hilari come con su familia, mientras que Graziacelebra las fiestas con un grupo de amigos, presentándose con una botella de champán en casa de un taldoctor Vidal. Nos fuimos a dormir con la duda de siestaban casados, como tocaba en la época, pero convencidos de que no tenían hijos: en la sociedad niñocéntrica en la que vivimos, si hubiesen tenido críosserían los protagonistas absolutos de los diarios.21Antes de las cinco en casa 9788423358014.indd 2128/7/20 16:21

«1969-1970», decía el segundo cuaderno, «Diario del 1 de enero al 7 de junio de 1979», ponía en el ter - Antes